Amnistía Internacional recuerda que la violencia contra las mujeres en el ámbito familiar constituye una violación fundamental de los derechos humanos. Es una realidad generalizada, diaria, que experimentan las mujeres en todos los países del mundo. Sus efectos son devastadores para las mujeres, su vida, su salud, su trabajo y el bienestar de sus familias.9
En el Paraguay, los esfuerzos por erradicar la discriminación y la violencia contra la mujer parecerían haber tropezado con la resistencia de ciertos sectores, tanto del propio Estado como de una parte de la sociedad civil. La discriminación y la violencia por motivos de género siguen arraigadas dentro de la sociedad paraguaya.
Mujeres y violencia:
El Servicio de Apoyo a la Mujer (SEDAMUR), de la Secretaría de la Mujer de la Presidencia de la República, atendió 1391 casos de violencia de enero a septiembre de 2008:10
| Violencia | Nº de casos |
| Física | 271 |
| Psicológica | 576 |
| Sexual | 63 |
| Acoso Sexual | 14 |
| Económica | 449 |
| Amenaza de muerte | 18 |
| Total | 1391 |
Por su parte, de enero a octubre de 2008, la Policía Nacional recibió un total de 500 denuncias de violencia contra la mujer: un poco más de 3 casos cada dos días.11 Las cifras enunciadas no están unificadas: el Paraguay carece de un sistema de registro y procesamiento unificado sobre violencia contra las mujeres. El Estado Paraguayo pareciera haber fallado a la hora de asegurar el derecho a la vida de las mujeres y niñas del país, pues las cifras de violencia observadas ponen de manifiesto un escenario donde las mujeres y las niñas continúan siendo víctimas y en el que los perpetradores siguen gozando de impunidad.
A nivel legislativo, el Paraguay posee la Ley de la Nación 1600/00 “Contra la Violencia Doméstica”, ha ratificado el Protocolo de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la mujer (CEDAW) y, asimismo, ha ido incorporando al ordenamiento jurídico nacional, progresivamente, instrumentos del derecho internacional que propenden a prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes (la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer – Convención de Belem do Pará, Ley Nº 605/95; la Convención Americana sobre Derechos Humanos – Pacto de San José de Costa Rica, Ley Nº 1/89; y la Convención sobre los Derechos del Niño, Ley Nº 57/90; entre otras). Las garantías legales existen; es hora de cumplirlas y hacerlas efectivas.
Mujeres y salud:
El acceso a la salud es deficiente para las mujeres y niñas de la República. La tasa de mortalidad materna en áreas urbanas es de 150 por 100.000 nacidos vivos.12 El compromiso asumido en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas es reducir dicha tasa a 40 por 100.000 nacidos vivos para el 2015, lo cual demuestra que hay mucho por hacer.
Mujeres y educación:
El acceso y la permanencia dentro del sistema educativo formal es otro de los principales problemas por los que atraviesan las mujeres en el país: en zonas rurales, la deserción escolar femenina alcanza el 12,4% (frente a sólo un 3,7% de deserción escolar masculina). El 15,4% de las mujeres rurales son analfabetas, frente a un 10,7% de analfabetismo en hombres.13
Mujeres y pobreza:
La violencia es un factor que aboca a las mujeres a la pobreza y ésta, a su vez, puede alimentar la violencia contra las mujeres. Por tanto, para erradicar la pobreza, Paraguay debe abordar con seriedad la problemática de la violencia contra las mujeres.
Hay muchos indicios que ponen de manifiesto que las mujeres, en un porcentaje significativo, son más pobres que los hombres. Esta diferencia tiene varios motivos, pero en su mayoría se deriva de problemas relacionados con la discriminación contra las mujeres. La discriminación reduce al mínimo las vías que tienen las mujeres para huir de la pobreza, como son la educación, los programas de formación, la atención a la salud, los servicios sociales, la igualdad salarial y el acceso a créditos, préstamos o tierra. La ausencia de oportunidades económicas y de autonomía de las mujeres, la falta de acceso a los recursos económicos, la mínima participación en los procesos de toma de decisiones, la violencia, la falta de acceso a tecnología, a la formación a distancia, a la protección social o a la representación política, las reducidas posibilidades de negociación, la participación limitada en los mercados, el analfabetismo, los problemas de salud y nutrición, y las familias que sólo cuentan con la mujer como cabeza de hogar son factores que inciden en la discriminación y contribuyen a la pobreza.
“Los Objetivos de Desarrollo del Milenio [de las Naciones Unidas] sólo se alcanzarán si se presta más atención y se asignan más recursos al empoderamiento de las mujeres, a la igualdad de género y a la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas. El respeto a los derechos humanos de las mujeres y su empoderamiento serán enriquecedores para las familias, las comunidades y las naciones. Al tiempo que luchamos para erradicar la extrema pobreza y el hambre, debemos preservar y cultivar el potencial humano de cada persona. Está claro que no podemos dejar atrás la pobreza si no superamos la violencia contra las mujeres”.14
En el ámbito laboral, las mujeres paraguayas, teniendo el mismo grado de instrucción y realizando labores idénticas a las de los hombres, sólo perciben el 64.8% del salario percibido por los mismos.15 Ante la falta de salidas laborales, las mujeres paraguayas se desplazan dentro del país, del interior a la capital, en busca de mejores oportunidades de vida. Casi siempre estas mujeres terminan insertándose en el comercio informal o dentro de un sistema de “esclavitud” moderno como el criadazgo. Asimismo, la falta de salidas laborales obliga a las mujeres a emigrar a países diversos, en busca del sustento diario para sí mismas y sus familias.
Amnistía Internacional insta al Gobierno Paraguayo a erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas del país, comprometiéndose a:
HACER JUSTICIA Y ACABAR CON LA IMPUNIDAD
PONER FIN A LA TORTURA Y OTROS TRATOS CRUELES, INHUMANOS O DEGRADANTES
CONTINUAR APOYANDO LA ADOPCIÓN DEL TRATADO INTERNACIONAL SOBRE COMERCIO DE ARMAS
DEFENDER LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS MIGRANTES
ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y LAS NIÑAS
PROMOVER LOS DERECHOS ECONÓMICOS, SOCIALES Y CULTURALES
AMNISTÍA INTERNACIONAL EN PAÍSES DE HABLA HISPANA Y PORTUGUÉS